La política no es moda
El deslenguado crítico de modas del New York Observer Simon Doonan cuenta por qué se niega a referirse al vestir de los candidatos presidenciales:
Mi actitud poco cooperativa sobre este asunto suele ser recibida con incredulidad: "¿Cómo es posible que a ti, el director creativo de Barneys, no te interese ver a una mujer con estilo en la Casa Blanca?". La respuesta es más bien simple: Porque no soy retardado. La historia nos ha enseñado que si los líderes comienzan a emperifollarse, mejor tomar distancia: un líder con estilo es invariablemente un déspota. Líder de estado glamoroso = pueblo miserable, opaco y oprimido. Líder de estado opaco = pueblo feliz y glamoroso. ¿No me creen? ¿Qué les dicen los nombres Calígula, Imelda Marcos, Bokassa, Evita Perón y, sí, Aldolf Hitler?

Ejem...y Pinochet vendría siendo la excepción?
Publicado por:Martín Mois | 30 de abril de 2008 a las 23:59
Tiene razón... Es odioso que las crónicas sobre Clinton versen sobre cómo va vestida por fuera en lugar de cómo va vestida por dentro...
Publicado por:Testigo | 1 de mayo de 2008 a las 5:28
Agrego a la lista a la Sra. K, sin más comentarios que sus dos tenidas diarias y sus joyas millonarias. Shame.
Publicado por:Juan Cristóbal González | 6 de mayo de 2008 a las 18:44