24 de julio de 2008

El color de mi voz

Nahjunity

Por Juan Manuel Benítez, desde Chicago

El dominicano de mi lavandería debe de estar un poco perdido, porque la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) me acepta como miembro. También es verdad que como a cualquier otra organización poco les preocupa si eres blanco, negro, o amarillo; el único color que les importa es el verde. Y yo pago la cuota religiosamente cada año.

Así que aquí estoy, en Unity, la conferencia de periodistas de color que cada cuatro años organizan conjuntamente NAHJ, la Asociación de Periodistas Negros (NABJ), la Asociación de Periodistas Asiático-Americanos (AAJA) y la Asociación de Periodistas Nativo-Americanos (NAJA). O sea, las minorías de este país unidas para luchar contra el poder dominante de los blancos en los medios de comunicación.

En mi caso, lo del color es relativo, ya que soy tan pálido como Tintín. Tengo que echar mano de mi colorido acento hablando inglés para demostrar que yo tampoco pertenezco al equipo del enemigo. Soy exótico, como las trenzas u ojos rasgados de muchos de los que andan por aquí. Todos ellos -afroamericanos, latinos, asiáticos e indios- se sienten tan extranjeros en este país como yo.

Unity es una celebración de lo étnico, de lo diferente. Cuatro días de networking (relaciones sociales) que utilizamos para conocernos, buscar empleo, ir a fiestas, y para quejarnos en diferentes seminarios de cuán malentendidos -y a veces discriminados- nos sentimos en nuestros lugares de trabajo.

Yo puedo decir poco: el gerente de mi canal tiene madre japonesa; mi directora de noticias es hija de padres chinos; mi editora ejecutiva, dominicana; y la redacción de mi canal, multicolor. Sí recuerdo que en una ocasión alguien me pidió ser más hispano en mis reportajes. Inmediatamente me hice el indignado por semejante estupidez y seguí haciendo mi trabajo de la misma manera.

Así que hoy yo prefiero lamentarme por no ser parte del séquito periodístico que está acompañando a Obama por Oriente Medio y Europa en su viaje de coronación.

Pero ese tema merece otro post.

Las tres Nueva Yorks

Ebwhite3 Por José Manuel Simián

Tanto discutir la semana pasada sobre si el New Yorker era era elitista (con su circulación base de un millón de ejemplares, uno por cada 300 estadounidenses, disiento), o los ciudadanos de este país oligofrénicos (claro que no), que encontrar en el Museo de Brooklyn una exposición "curada por la masa" fue un guiño del destino.

La ironía fue mayor cuando leí que Click! estaba inspirada en el libro The Wisdom of Crowds, escrito por un tal James Surowiecki, columnista de negocios y finanzas de ya se imaginan qué publicación. En él se afirma que un grupo de personas lo suficientemente diverso suele ser más sabio que un panel de expertos a la hora de tomar decisiones. (Sí, yo también pensé en la elección y reelección de George W. Bush, pero la idea de las masas tiene el encanto de lo prohibido, ¿no?).

Pero me desvío. Iba a lo de ver a Nueva York como una ciudad de élites versus masas. Releía esta semana el magistral ensayo Here is New York, del legendario escritor E.B. White (foto), quizás la más famosa de las plumas del New Yorker y autor de un libro clave de estilo, entre otras joyas.

Y ahí estaba su famosa clasificación de los tres Nueva York; una brisa de inteligencia en medio de la tontera de nuestros días:

En términos generales, hay tres Nueva Yorks. Primero, está el Nueva York del hombre y la mujer que nacieron aquí, que dan la ciudad por sentada y aceptan su tamaño y su turbulencia como naturales e inevitables. Segundo, existe el Nueva York de quienes sólo vienen a la ciudad a trabajar por el día - la ciudad que es devorada cada día por langostas y escupida cada noche. Tercero, hay el Nueva York de la persona que nació en otro lugar y vino a Nueva York en búsqueda de algo. De estas tres ciudades oscilantes, la más grandiosa es la tercera - la ciudad del destino final, la que es un objetivo. Es esta tercera ciudad la responsable de la rabiosa energía de Nueva York, de su conducta poética, de su dedicación a las artes, y de sus incomparables logros. Los que vienen sólo a trabajar por el día le dan a la ciudad su energía de alta y baja marea; los que nacieron aquí le dan solidez y continuidad; pero los que la han elegido para echar raíces le dan su pasión.

21 de julio de 2008

El nuevo Tintín

Anderson_africa Tintin_congo

Por Juan Manuel Benítez

Hojeando el New York Times esta mañana me he encontrado con este anuncio de la cadena de noticias CNN promocionando a su presentador estrella Anderson Cooper. E inmediatamente me ha venido a la cabeza la portada de uno de los libros de mi infancia, Tintín en el Congo.

Unos ochenta años separan estas imágenes de Anderson y Tintín -ambos reporteros-, y me pregunto si la historia (o Historia con mayúsculas) sigue siendo fundamentalmente contada a través de los ojos del hombre blanco de origen europeo.

Yo soy uno de ellos. O al menos eso piensa el joven dominicano que trabaja en la lavandería de al lado de mi casa.

- Usted no es latino, me dijo esta mañana.

- Bueno, soy hispano, le contesté.

- No, no, usted es europeo.

- ¿Pero de dónde viene la palabra hispano? De España, ¿no?

- Sí. Pero usted es español. No hispano.

No quise discutir más, y dejé que por primera vez alguien diferente a mí me dijera quién soy.

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19 de julio de 2008

Palabras de campaña #4 (reprise): Malhablar

Por José Manuel Simián

El New Yorker de esta semana esconde entre sus caricaturas una de Leo Cullum que no tiene nada que ver con San Barack, sino que nos recuerda de refilón uno de los episodios decisivos de este año electoral: cuando Hillary Clinton "malhabló" al referirse a sus aventuras en un aeropuerto bosnio en 1996.

Ahora, claro, lo que en verdad me preocupa es: ¿Entenderán el chiste en Dubuque?

Misspeak_cartoon



18 de julio de 2008

Lo nuestro es circo, colegas

Clay_felker Por José Manuel Simián

Este post es tan tardío como mi descubrimiento de Clay Felker. Por mucho que no haya muerto malo (salvo para Jimmy Breslin: "Odio a ese idiota"), las palabras generadas por la muerte del legendario editor a comienzos de mes han sido una inspiradora ventana a un momento de Nueva York y su prensa que, especialmente en una semana como ésta, se hacen imprescindibles.

Así como cualquier reportero que se precie de tal en Nueva York debe haber leído "Frank Sinatra Has A Cold" de Gay Talese, ningún profesional de la comunicación debiera dejar de leer el artículo que Tom Wolfe le dedicó a Felker en la revista que éste creó; no sólo porque el estilo de Wolfe sigue tan eléctrico como siempre, sino también porque el cruce de ambos sintetiza gran parte de lo que hace a esta ciudad grande: ambición y talento.

Para los colegas que quieran tomar el atajo, un resumen de sus adagios periodísticos según el recuerdo de Peter W. Kaplan en el Observer:

1. Nunca te guardes tu mejor material.

2. Pon algo chocante al comienzo de la página.

3. Las mujeres son los mejores reporteros.

4. El punto de vista lo es todo.

5. Si es personal, es mejor.

6. Nunca te guardes tu mejor material.

Santo Barack

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Por Juan Manuel Benítez

"Se abrirán los cielos, la luz bajará, coros celestiales cantarán y todo el mundo sabrá que debemos hacer lo correcto, y el mundo será perfecto". Hillary Clinton, caricaturizando el discurso de Barack Obama en febrero.

Oremos

Me pondré de pie para escribir este post. ¿O creen ustedes que debo arrodillarme?

Cada vez que menciono a este santo varón me responden, critican o malinterpretan. El credo obamaníaco impone sin piedad el no tomarás el nombre de Barack en vano.

Y es que como parte de la intelligentsia mediática de Nueva York -capital mundial de los medios de comunicación, y fascinada con el personaje de Obama- tampoco encuentro hoy, por mucho que lo intento, razón para hablar de ese anodino candidato llamado John McCain.

"La fascinación de la industria de noticias con Obama ha contagiado a las revistas de interés general," dice el New York Times del jueves, "dándole considerablemente al candidato más portadas que a McCain en los últimos meses." En el mismo artículo, Beth Jacobson, portavoz de Wenner Media, dice que las ediciones de Rolling Stone y Us Weekly con Obama en primera página están entre las más vendidas del año.

Quizá por ello me atreví a pronosticar que la revista New Yorker batiría récords de ventas esta semana con su polémica portada. "En mi kiosco se ha agotado", me decía alguien el martes por la noche. "Las estamos vendiendo como pastelitos calientes", decía en el Daily News el miércoles la portavoz de los kioscos Hudson News.

Mi pronóstico iba acompañado de una crítica al editor de la revista por -en mi humilde opinión- faltar a la verdad. Cualquiera con un mínimo conocimiento de esta industria sabe que la portada de una publicación se elige para vender números. Y con ésta acertaron. La caricatura musulmán-terrorista de los Obama en el Despacho Oval funcionó cual despampanantes tetas. Claro que David Remnick quería generar un debate: el necesario para poner en marcha una maquinaria publicitaria gratuita en todos los medios, que nos lanzamos a debatir si la portada dañaba o ayudaba a Obama (y no a desmentir los rumores encarnados en la viñeta). De hecho mi taxista - sí, él otra vez... - piensa que los editores del New Yorker son supremacistas blancos.

La reacción de mi despistado chofer es la que me llevó a pensar que la viñeta -que encuentro brillante- dañaba más que ayudaba al demócrata. Sobre todo porque no hay semana que no me encuentre con alguien que me diga que no votará por Obama porque "no me fío de él".

Los seguidores de este nuevo mesías (el periodista Chris Matthews llegó a decir que el movimiento Obama era como el Nuevo Testamento) se molestan cuando señalas con el dedo las inconsistencias de su líder. Aquellos que plantearon que con Obama cambiaban los tiempos y llegaba el fin del cinismo -mientras colocaban al senador a la derecha del padre Dylan-, miran ahora al New Yorker y al New York Times (biblias del progresismo intelectual) para que les confirmen que los Reyes Magos de Oriente no son papá y mamá.

No quieren despertar de un sueño que acabó con la primaria, demostrado pocas horas después de cantar victoria el 3 de junio con un discurso ante el lobby pro-Israel más poderoso del país.

Pero sus discípulos le dan la absolución por cualquier giro o cambio de postura, pecados veniales necesarios -dicen- para llegar al poder.

Podemos ir en paz.

(Demos gracias a Barack)

17 de julio de 2008

El rebote de Obama

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Por José Manuel Simián

En una campaña presidencial tan larga como la que padecemos, los bonos de cada candidato están sujetos a numerosos ciclos de alzas y bajas. Me corrijo: cada candidato menos John McCain, que, mediante un misterio de la naturaleza, desciende constantemente para quedar siempre en el mismo lugar.

Obama_crucificadoY si hace un par de semanas parecía que Barack Obama bajaba de los cielos para demostrar que era hombre y luego morir sin resucitar, esta semana el demócrata ha comenzado a ver nuevamente la cima del monte.

Como cada vez que ha estado en problemas, el demócrata ha pegado un golpe de timón con un discurso cuidadosamente orquestado y centrado en uno de los temas centrales de la campaña. Esta vez tuvo que aclarar las críticas de que estaba retractándose de su promesa de terminar la guerra de Irak en 16 meses.

Con una columna de opinión publicada en el New York Times ("My Plan For Iraq"), el lunes aclaró que, si bien el incremento del número de militares en la nación asiática durante los últimos 18 meses había producido una disminución de la violencia, su promesa de haber retirado completamente a las tropas para el año 2010 se mantenía firme. Repitió sus palabras el martes, esta vez en un acto en Washington. Tras ello el Times, que había comenzado a criticar los cambios de opinión del Senador, elogió esta mañana en su editorial su adopción de una postura precisa sobre el conflicto.

(El matutino reportaba también que, a diferencia de las más bien desapercibidas visitas de McCain a Irak, el viaje que hacia allá emprenderá en los próximos días Obama acarreará a algunas de las estrellas más importantes de los medios de comunicación, que ya han solicitado sendas entrevistas con el candidato).

Pero nos desviamos: lo de Irak era importante para Obama, porque se estaba instalando la percepción de que había comenzado a suavizar sus posturas en algunos temas conflictivos para atraer los votos del centro político, generando numerosas críticas. Una vez dejada atrás la polémica votación sobre la ley de espionaje telefónico, comienza a aquietarse el polvo levantado por los impacientes. Y en la ya célebre edición de esta semana del New Yorker —que, esperamos algunos hayan aprovechado de hojear más allá de su estupenda portada—, el brillante Hendrik Hertzberg disecta con calma las acusaciones de flip-flop. ¿Sus conclusiones sobre las supuestas volteretas? Sobre Irak (antes de sus palabras de esta semana), "muñequeo marginal"; en el derecho al aborto, "inexistente"; sobre la separación Estado-Iglesia, "cambio de énfasis"; respecto de la pena de muerte, "muñequeo mayor"; en cuanto al financiamiento electoral público, "no cambió de postura, pero rompió una promesa"; y, finalmente, en el espionaje telefónico, ahí sí una voltereta motivada por intereses políticos.

En suma, culpable de uno y medio de seis cargos, lo que en la el fragor de la campaña es como haber ganado un partido de fútbol 4-1.

¿Me van a decir ahora que el New Yorker es liberal y pro-Obama? ¿No era que la revista pretendía hacerle daño o utilizarlo con esa portada tan pero tan temible?

Maya_soetoroPero me desvío nuevamente. Estábamos en el rebote del de Chicago. Siguiendo con la edición de hoy del New York Times, Obama no sólo planearía gastar más dinero en publicidad dirigida a los latinos que nunca en la historia, sino también tendría guardado bajo la manga un as para la conquista del voto con eñe: su media hermana Maya Soetoro-Ng (der.), ex maestra escolar en El Bronx, que "habla español con acento dominicano y tiene pinta de latina".

Éjale.

Que comience la luchita

16 de julio de 2008

Los huevos de Jesse Jackson

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Por Juan Manuel Benítez

Le molesta al Reverendo Jesse Jackson que Barack Obama le robe el discurso a Bill Cosby y critique que demasiados hombres afroamericanos no se preocupen por sus hijos: "Está hablándole a la gente negra con tono condescendiente... le quiero cortar las pelotas".

Uno puede pensar que las palabras del candidato presidencial le incomodan al ex-candidato porque él mismo hace años tardó 20 meses en reconocer públicamente que era papá de una niña cuya mamá no era su esposa (concebida mientras asesoraba al entonces presidente Bill Clinton sobre el caso Lewinsky).

De hecho, los Obama, ambos abogados, con brillantes títulaciones universitarias y dos hijas pequeñas tan bien portadas, son una versión actualizada -esta vez real, y no de ficción- de los Huxtable.

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De igual manera que atacan el pedigrí negro del senador por Illinois (comparándole con una galleta Oreo), aquella familia televisiva de Brooklyn Heights (papá médico, mamá abogada) fue objeto de críticas en los ochenta por, según muchos, no representar la realidad afroamericana.

Sin embargo, no creo que sea eso lo que le molesta a Jackson. Él mismo tuvo a Cosby en casa hace tiempo y alabó que dijera lo mismo.

Entonces, ¿qué le pone tan nervioso?

El legendario activista pro-derechos civiles e histórico candidato presidencial demócrata de los ochenta tiene miedo -y envidia- de que Obama llegue a la Casa Blanca.

Ahora que, según un sondeo de The New York Times/CBS News, el 65 por ciento de afroamericanos cree que Estados Unidos está preparado para tener un presidente negro, aquellos que invirtieron su capital político y social en luchar contra la discriminación podrían quedarse fuera de juego si uno de los suyos alcanza ese techo que hasta hace poco nunca imaginaron.

Gran parte de la influencia del auto-proclamado liderazgo afroamericano se apoya en el sentimiento de culpabilidad de la población blanca. Jackson, Al Sharpton y muchos otros han utilizado -de manera legítima- su condición de víctimas para alcanzar una mayor justicia social dentro de una nación que hace unas décadas no les dejaba ni votar.

Pero la candidatura de Obama está rompiendo moldes y alterando la dinámica racial estadounidense a una velocidad vertiginosa. Hoy en día, el 53 por ciento de los blancos cree que ambas razas tienen iguales oportunidades de éxito; y un 70 por ciento concuerda con la idea de un país preparado para un afroamericano en el Despacho Oval.

Si un negro llega a la Casa Blanca, la comunidad caucásica dejará de ver a la afroamericana como en desventaja. Las reivindicaciones de Jackson y compañía caerán en saco roto (y los humoristas blancos no le tendrán pavor a los chistes raciales).

Habrá llegado el momento de reciclarse. Y a sus 66 años, a ver quién convence a Jackson de que tome un curso de capacitación.

A nadie le sienta bien la jubilación forzosa.

El temor al temor

Obama_upside_down Por José Manuel Simián

Yerra el coautor de esta página cuando dice que lo único que el New Yorker perseguía con su portada de esta semana era vender más revistas; lo mismo cuando dice que no se generaría debate, o que éste se limitaría "a los pequeños círculos de la intelectualidad" que leen la publicación. Dejando de lado que el debate generado a nivel nacional es tan importante que ya alcanzó niveles absurdos, me preocupa otra cosa (que no es la ilusión de que alguien se convierta en intelectual por leer una pura revista).

Claro que el New Yorker pretendía generar atención y vender ejemplares al poner a los Obama de terroristas musulmanes y Panteras Negras en la Casa Blanca. ¿Qué de malo tiene eso? ¿No pretendemos todos lo que trabajamos en medios de comunicación que nos miren, nos compren, nos lean? Supongo que Benítez no estará sugiriendo (como si hiciera falta) que los periodistas hagamos voto de pobreza. Si partimos de la base de que tenemos algo que decir, emplearemos todos los medios lícitos para difundirlo.

Gerson_obama Y la sátira ha sido desde siempre un elemento del periodismo, en particular el político. Que no lo entienda el colega Benítez, me parece sorprendente; que crea que sólo la élite pueda entender el chiste, penoso. Lo mismo me sucede con la columna publicada esta mañana en El Diario por Gerson Borrero.

Tras explicarnos, diccionario en mano, que la caricatura no le parece "satírica [ni] mucho menos funny", el venerable periodista boricua nos revela que sus mayores preocupaciones con el dibujito son que sea "una innecesaria distracción de temas de mayor envergadura", y que "peligrosamente le da otra herramienta a los racistas para justificar su veneno y distorsión".

Qué curioso que esas palabras aparezcan en la misma columna que Borrero emplea cada semana para vilipendiar a los políticos que considera corruptos o cuyos intereses no comparte. ¿No son acaso sus sobrenombres, sus caricaturas verbales, una forma de sátira? ¿Por qué temerle a una que es dibujada y que evidentemente no cuadra con la realidad?

¿Por qué es que tanto Benítez como Borrero subestiman a sus respectivas audiencias y al pueblo estadounidense, suponiendo que con ilustraciones se puede cambiar a la gente? (Me imagino que, de ser así, ambos estarían tomando ahora mismo lecciones de pintura).

Todo esto nos lleva, por supuesto, al interesantísimo artículo publicado ayer por el New York Times, sobre las supuestas dificultades que estarían teniendo los humoristas nocturnos para hacer bromas respecto de Barack Obama. No hemos encontrado de qué reírnos, afirmaron algunos guionistas. Esta absurda afirmación no dista mucho de decir que la gente es tan tonta que podría creer que si la próxima semana el New Yorker pone en su portada a Obama de santo, la gente va a creer que es perfecto. Como dice con lucidez en la misma nota el presentador Jimmy Kimmel, todo el asunto apesta a racismo inverso: la gente siente que tiene que proteger a Obama para no ser calificados de racistas y/o para que se convierta en presidente.

Es decir, en un absurdo giro, la célebre portada del New Yorker, "La política del miedo", nos ha demostrado que nadie le tiene más miedo al miedo que los propios periodistas o humoristas políticos.

Y, aunque su campaña diga lo que quiera, si Obama es tan inteligente como parece, en estos momentos está celebrando junto a los del New Yorker este golpe mediático digno de Clay Felker.

15 de julio de 2008

Vendiendo revistas

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Por Juan Manuel Benítez

Que no mienta David Remnick: con esta portada, el director del The New Yorker no quiere, como dice, "provocar un debate"; su único objetivo es vender revistas.

Pocos abrirán esta edición del minoritario New Yorker para entender la sátira de una portada titulada "La política del miedo". Compartirá lugar en las vitrinas y frontales de los kioscos con otras muchas publicaciones. Vivimos en un mundo visual con déficit de antención extremo. La distorsión de esta imagen vale más que las mil palabras de discusión que pudiera generar. El debate se limitará a los pequeños círculos de la intelectualidad que lee la revista. Mientras afianza los miedos de una población despistada hasta el punto de la ignorancia, la viñeta provoca sólo limitadas sonrisas entre la élite que se vanagloria de pillar el chiste.

Nadie duda de que batirán récords de circulación con este número.

El Daily News les ofrecía hoy esta sugerencia por si quieren continuar por el mismo camino y hacer su agosto:

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11 de julio de 2008

¡No más tabloides!

Por Juan Manuel Benítez

9 de julio de 2008

Noticias de papel #3 (El regreso del punto y coma)

StavansPor José Manuel Simián

"¿Para qué sirve el punto y coma?", se preguntaba ayer Ilan Stavans, profesor de español en Amherst College y autor intelectual de ese ataque al razonamiento lineal que El Diario publica los martes con el título de Lengua Fresca.

Huelga decir que respecto de la gramática -al igual que al escoger un estilo literario- se puede ser más o menos ortodoxo. Nada de malo tiene abogar por una forma de escribir más simple. Lo que no se puede, siendo un referente, es tomarlo a la chacota ni, mucho menos, ser impreciso.

Dice el columnista:

Según el diccionario [el punto y coma sirve] para juntar dos frases aparentemente independientes.

¿Cuál diccionario? El único que cuenta, el de la Real Academia, dice otra cosa: que el signo se emplea "generalmente antes de cláusula de sentido adversativo" (e.g., "Los alemanes vestían de gris; tú, de azul").

Para rematar la farra, este defensor del Spanglish, se lanza al ruedo:

Yo mismo confieso usar raramente el punto y coma. Si dos frases están vinculadas, es fácil convertirlas en una sola mediante una conjunción; o bien, pueden separarse en dos a través de un punto.

Ah, allí está: un punto y coma. Su extinción todavía no es total.

Como verán, el catedrático no entiende mucho y cree que el asunto es para la risa. Si se preocupara de pensar antes de digitar, quizás escucharía la música que los signos ortográficos le ponen a las ideas. Así, la próxima vez que divague sobre comida mexicana o la sexualidad de los futbolistas, entenderemos qué es lo que pasa por su cabeza cuando dispara palabras.

8 de julio de 2008

Candidato del futuro

Por José Manuel Simián

Sin mucho ruido se coló la escalofriante confesión de John McCain de que es completamente analfabeto en materias computacionales y que para esos efectos su mujer oficia como lazarilla. Corrían las primarias republicanas y quizás el hecho de que hubiese tanto candidato dando vueltas contribuyó a que no nos preocupara que, en caso de que llegue a la Casa Blanca, no entienda cómo funciona el mundo.

Simbólicamente, para graficar una de las grandes propuestas del candidato para mejorar los problemas de Washington, el control de los proyectos de ley pork barrel (financiamiento encubierto para iniciativas de interés particular), a su campaña no se le ocurrió nada mejor que hacer una horrorosa versión de Space Invaders, donde los marcianos son chanchos y los misiles, vetos legislativos.

Ahora sabemos que cuando compara a Barack Obama con Jimmy Carter, McCain vive en más de un sentido en 1978. Como demostró el demócrata al montar su impresionante maquinaria de Internet para las primarias, en estos tiempos quien controla la tecnología puede también aspirar delinear las formas de organización social y las ideas.

Porque algo está pasando aquí, pero no lo sabe usted. ¿O sí, señor Jones?

No te fiarás de los números (latinos)

Barackobamamexico2_2 Por José Manuel Simián

Ese extraño objeto del deseo de este blog, el New York Sun, traía ayer una nota que ponía en duda los números de la encuesta Gallup comentados aquí hace unos días, que le otorgaban a Barack Obama un 59% de las preferencias de los votantes hispanos. El periódico que dice brillar para todos reproducía la opinión de Sergio Bendixen, "un importante encuestador hispano que trabajó para la senadora Clinton durante las primarias", quien duda que el senador por Illinois esté realmente 30 puntos porcentuales sobre McCain entre el electorado con eñe.

Según Bendixen, los sondeos darían una versión distorsionada de la comunidad hispana, porque los encuestadores no ofrecían la posibilidad de interactuar en español. La tesis del experto no parece demasiado sólida, sin embargo: ¿cuántos ciudadanos de origen latino que estén interesados en votar no sabrán suficiente inglés como para contestar una encuesta?

Y, sin embargo, la precisión con que se cumplieron los vaticinios de la mayoría de las encuestas de votantes hacia el final de la temporada de primarias nos hace olvidar los primeros días del año, cuando los votantes de New Hampshire dejaron a los profesionales de los números buscando explicaciones. ¿Será posible que exista un efecto Bradley propio de los latinos?

De cualquier forma, los candidatos están echándonos ganas a los que marcamos "Hispanic" en los formularios. Amén de sus respectivas y terriblemente poco atractivas páginas en español, los candidatos intervenían hoy en la Conferencia de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos. Y con un aviso radial narrado por Frank Gamboa, "un orgulloso latino que quiere lo mejor para nuestro país y nuestra comunidad" (y con un terrible acento gringo, habría que agregar), McCain acusa al "otro candidato" de "acabar de descubrir la importancia del voto hispano".

Lo mejor y más sabroso, empero, es el mensaje de fondo: que el republicano "comparte nuestros valores conservadores y la fe en Dios".

¡Oh, dios! ¿Cómo era eso de los mercaderes y el templo de mi padre?

Escúchelo aquí:

Personalidad múltiple

Por Juan Manuel Benítez, desde Los Angeles

Que no se me asusten los obamaníacos que el título de este post no va por el candidato demócrata. Hoy voy a hablar de actores. De los de verdad. De personalidad múltiple, no sólo clave en el ruedo político, sino más que necesaria para todo aquél que quiera ganarse una estrella en el cielo kitsch del Hollywood Boulevard angelino.

Meryl Streep la padece. Y que dios bendiga a su psicoanalista. Yo pensé que esta mujer, a sus casi sesenta años, ya había hecho de todo. Me equivoqué. Este domingo me colé en el auditorio del Sindicato de Actores (SAG) para ver el preestreno de Mamma Mía! (Diré que abandoné la intelectualidad en la puerta, para que nadie me tilde de populista, y dejé que una historieta simplona y un montón de canciones recocinadas de ABBA me hicieran pasar un buen rato). Nueve años después de hacer su debut en el Broadway neoyorquino, el musical Mamma Mia! pasa ahora por las manos de Hollywood y promete convertirse en éxito de taquilla veraniega. Y no sólo por la música pegadiza de los suecos setenteros, sino por la lección magistral de Meryl Streep, que demuestra -esta vez cantando y bailando- que una cincuentona de nariz chueca sigue siendo la reina de la pista de baile hollywoodiense.

Sin ayuda estética de ningún tipo, Streep se transforma hasta volverse irreconocible, e interpreta con una facilidad pasmosa un complicado rol que exige altas dotes de canto y baile. Yo sé poco de cine, pero según leo en el The Hollywood Reporter -publicación experta en estas cosas- la interpretación de Streep en esta película es una de sus más inteligentes y entretenidas.

Otro que parece también padecer de personalidad múltiple es mi amigo Gordon James, que en Outbursts (Arrebatos) se ha traído de Nueva York a la Costa Oeste a sus 17 poetas muertos, dándoles vida en un escenario enlutado. Con una simple tela roja multiusos va viajando de uno a otro, desgranando los diferentes espíritus que pululan por las calles y barrios de Nueva York.

1

"Es difícil no quedar impresionado por la cruda energía y pasión de este show", dice Paul Birchall, crítico teatral del LA Weekly: un piropo nada desdeñable en la capital del celuloide, que normalmente trata al teatro con indiferencia.

Desde la vieja borracha que da la nota en el subway, hasta el amante despechado o la drag queen nocturna, pasando por el alto ejecutivo que no logra parar un taxi por ser negro, James les dibuja a los angelinos diferentes viñetas made in New York.

Una perspectiva multipersonal, una mezcla de diferentes personajes que estamos acostumbrados a palpar a diario en Nueva York, pero que en esta ciudad de grandes autos y barrios segregados suena más a ficción que a cotidiana realidad.

3 de julio de 2008

No problema

Voto_latino_bandera_2 Por José Manuel Simián

Mucho se ha hablado del problema de Obama para captar el voto de los latinos. La última encuesta nacional Gallup (vía Huffington Post), sin embargo, le dará un respiro a los atribulados profesionales de la opinión hispana: el apoyo de los votantes hispanos registrados a Obama se mantuvo estable en junio en un 59%, mientras que John McCain sólo recibe un 29% del apoyo.

Gallup sostiene que,

Si bien los hispanos se inclinaron mayoritariamente por Hillary Clinton en vez de Obama en la contienda por la nominación demócrata, una sólida mayoría de hispanos ha respaldado consistentemente a Obama contra McCain en las consultas sobre la elección general. Obama ha superado a McCain por un margen de cerca de dos a uno desde que Gallup comenzó a estudiar las preferencias para la elección general a comienzos de marzo.

La encuestadora sostiene que los subgrupos del electorado hispano no registran las divisiones que han marcado la campaña presidencial de este año, como el género de los votantes.

Según Gallup, un 18% de los ciudadanos hispanos consultados se declaran republicanos y un 36% indicó tener posiciones políticas conservadoras. McCain aventaja a Obama entre los latinos republicanos y ambos empatan entre los conservadores.

Lo más sabroso de todo, sin embargo, es la conclusión:

Parece no haber mucho más que una identidad o etnicidad hispana para explicar los patrones de voto de los hispanos.

Gracias, Bush

Starbucks

Por José Manuel Simián

No hay caso. En este blog estamos obsesionados con el café. Hasta los peores posts traen alguna alusión a la bebida favorita de los trabajadores y los ociosos. Hoy, al menos, la noticia es positiva: gracias a la ralentización de la actividad económica (que puede atribuirse a muchas causas), Starbucks ha anunciado el cierre de 600 establecimientos en todo el país, además de reducir el número de nuevas sucursales para el próximo año fiscal.

Quizás en el espacio ocupado por algunos de esos locales —que a veces aparecían uno junto al otro— vuelvan a aparecer negocios donde se venda café que sea filtrado con cariño, valga su precio, y no tenga que ser pedido con nombres que suenan ridículos hasta en la boca de quienes crecieron hablando el idioma original.

2 de julio de 2008

El Señor de los "Papers"

Shafrir_2 (Foto: Christopher Mullen)

Por Juan Manuel Benítez

Nada más llegar a Nueva York hace ya muchos veranos me enganché a la información local de NY1 News y, sobre todo, al repaso matutino de prensa -incisivo, minucioso, irónico- de Pat Kiernan, su presentador de la mañana. Por aquel entonces yo era un simple estudiante de máster en Columbia y nunca me imaginé que años más tarde tendría el honor de imitarle -o al menos intentarlo, a mi manera- en español en NY1 Noticias.

Hoy el The New York Observer le rinde un homenaje al que, con su personal estilo de informar en las mañanas neoyorquinas, se ha convertido en icono de la cultura pop de Nueva York.

1 de julio de 2008

Café descafeinado

Por Juan Manuel Benítez

Una saludable infusión de cafeína es lo que la candidatura de Barack Obama ha significado para muchos, en Estados Unidos y alrededor del mundo. Con su visión trascendental y fresco discurso, el de Illinois ha servido el doble espresso que, como ejemplifica este nuevo video, ha despertado las conciencias de millones de jóvenes -y no tan jóvenes- de todas las culturas, razas y colores.

Pero en su particular -y solitario- reciente viaje al centro, aquél al que un día acusaron burdamente de elitista bebedor de latte parece estar dispuesto a ofrecer un insípido aguachirri.

Como le avisa hoy el Huffington Post, moverse hacia el centro es de perdedores.

Este último Obama no es el mismo que me puso la carne de gallina aquella fría noche de enero en Iowa cuando pronunció lo de "dijeron que este día nunca llegaría". Con cada uno de sus giros hacia un escurridizo centro este candidato se aleja cada vez más de ese nuevo día.

Café cortado

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Por José Manuel Simián


–Qué tal, viejo.

 

–Estoy triste, hermano. Me tiene muy decepcionado Obama. Tanto hablar de cambio y esperanza para contradecirse o virar al centro a la primera. Está desperfilándose completamente.

 

–No creo que sea importante. Lo de las platas es un asunto práctico y habría sido un pelotudo de dejar que los republicanos le ganaran la mano; y lo del control de las armas y la pena de muerte son dos temas en los que no puedes simplificar todo a un sí o no.

 

–¡Pero mira cómo lo defiendes! ¿Cuándo te volviste tan pragmático?

 

–Es que es cierto. Mira, con lo que le están dando esta semana. El tipo dijo que, contra su voluntad, iba a apoyar esta ley sobre el espionaje, la de FISA, porque era necesario, pero que una vez que estuviera en la Casa Blanca haría todo lo posible por eliminar la amnistía retroactiva que se está concediendo. ¿No es eso parte de gobernar, tener que ceder de vez en cuando y reconocer las limitaciones de los procesos? ¿No es puro realismo?

   

–Ah, pura mierda. Si prometes cambio, tienes que ser consecuente. Eso es igual que esa escena de Primary Colors, donde Travolta-Clinton le dice a su asistente que no importa lo que uno tenga que hacer para llegar al poder, que ahí es cuando se comienza a ayudar a la gente.

 

–Pero te me estás desviando. ¿Tú prefieres que hubiera votado en contra de ese proyecto de ley por una cosa de principios absolutos, aunque la nueva ley mejore la situación existente?

   

–Claro.

   

–Tú no entiendes nada. Ni siquiera sabes si el proyecto que dijo que va a aprobar mejora la situación existente, ¿no?

   

–Y tú estás obsesionado con Obama.

    

–Puede ser, pero a mí me parece que la prensa juega estos jueguitos idiotas de elevar a un candidato para luego aporrearlo. Todas estas críticas a Obama de que está cambiando de opinión son igual de culposas que todo ese lloriqueo de "¡Ay, traté tan mal a Hillary!" que les bajó después de que perdió las primarias.

    

–No, eso sí que no te lo puedo aguantar. Es el rol de la prensa ser objetivos y mostrar las contradicciones de los políticos y de nosotros mismos. Por mucho que me caiga bien, yo no trabajo para Obama.

   

–Yo creo que los periodistas nos sabemos tan cínicos, que en el fondo estamos festejando que Obama sea menos santo de lo que parecía. O sea, ¿en verdad alguien cree que se puede gobernar sin política? ¿Realmente los inocentes periodistas creyeron que, cuando Obama hablaba de todas esas cosas lindas, estaba prometiendo que iba a estar por sobre los partidos, las negociaciones, los consensos?

   

–Uy, parece que dormiste mal.

   

–¿Viste a Olberman anoche?

   

–No. No lo soporto.

   

–Pues debieras. Aparte que seguro que no entiendes lo de la famosa FISA. Yo creo se están dando un banquete con este asunto porque es una situación lose-lose: o Obama contradice su defensa de los derechos civiles y se está alineando con Bush, o los republicanos lo acusan de intransigente y de no tener cojones para defender la "seguridad". Son simplificaciones muy idiotas, igual que con lo de los fallos de la Corte Suprema, que a la gente le encanta reducir a dos ideas sin haberlos leído.

   

–¿Me explicas lo de la FISA, mejor?

   

Uf. Te cuento mañana.